Mensajero de la Buena Nueva: S.E Monseñor Sviatoslav Shevchuk

La Iglesia Oriental Católica con su tradición teológica, litúrgica y espiritual puede ayudar mucho a la Iglesia Católica en la Argentina en su camino misionero y en el de la nueva evangelización.”

 

 

Entrevista a  S.E Monseñor Sviatoslav Shevchuk, Obispo-Auxiliar de la Eparquía Santa María del Patrocinio para los ucranianos de
rito Bizantino en Argentina.

Por Hna Mónica Jaciuk, OSBM

 

Mensajero de la Buena Nueva, joven, dinámico y alegre. Monseñor Shevchuk con  profunda sabiduría y devoción  transmite su amor a la Iglesia Católica, desde su Ministerio como Obispo Auxiliar.

  _   Su Excelencia, ¿A qué se denomina Eparquia Ucrania?

  _ La palabra Eparquia deriva del Griego: “Eparji”, y quiere decir: “Existe”, “Está presente”. Cuando hablamos de Eparquia hacemos referencia a la presencia real, viva y efectiva de una Iglesia Cristiana. Este es el origen del significado de la palabra, en el sentido eclesial, pero también en el imperio bizantino Eparquia  fue una circunscripción administrativa de una provincia del Estado. Entonces, es una  provincia donde el Estado se presenta como un administrador, como una función, una existencia real del mismo en el nivel local.

Al decir Eparquia  en Argentina nos referimos a un sinónimo de la palabra Diócesis, y con ello queremos indicar un territorio donde está presente y existe una Iglesia de tradición oriental que no es solamente un rito, sino  una Iglesia con su propio obispo, sacerdotes, consagrados y fieles organizados en parroquias.

En Argentina existe una Iglesia Oriental Católica Ucraniana con su estructura canónica y su vida eclesial propia.

 _  Monseñor, en cuanto a la estructura canónica: ¿Cuál es la relación de la Eparquia con el Arzobispo de Buenos Aires S.E. Cardenal Jorge Bergoglio?

  _ En el 2008 celebramos los 30 años de la erección de esta estructura canónica: La Eparquia Ucraniana en la Argentina. Esto quiere decir que tenemos una autonomía administrativa propia, que corresponde a nuestra identidad oriental, pero en comunión con la Iglesia local de Rito Latino.

Como obispos somos parte  de la Conferencia Episcopal Argentina y compartimos la vida de la Iglesia de este País. Y como estructura existimos en el territorio de varias Diócesis porque nuestra Eparquia abarca toda la Argentina; esto quiere decir que estamos expresamente colaborando con otros obispos. Nuestras parroquias y fieles son asistidos según sus ritos, su tradición espiritual y canónica.

_  Teniendo en cuenta la Provincia de Misiones, por ejemplo, ¿Se puede decir que en ella hoy, existen tres diócesis de Rito Latino y una Eparquia de Rito Oriental?

_  Mas aún, porque en Argentina existen cuatro  Eparquias Orientales Católicas: Maronita, Armenia, Melquita y Ucrania. La realidad católica en Argentina es muy rica y de comunión universal  entre varias Iglesias “Sui Iuris” existentes .

_  ¿Siendo de Rito Bizantino Católico cómo se inserta la Eparquia Ucrania de Argentina en la Iglesia ?

_  La Eparquia Ucraniana tiene una doble comunión: por un lado con la Iglesia Madre en Ucrania y con la Iglesia Ucraniana de la diáspora en el mundo. Existe un Sínodo de nuestra Iglesia que se reúne cada año en Ucrania. Somos miembros de  la Iglesia  Ucraniana Católica que existe no solo en Ucrania y en Argentina sino en varios países como  Brasil, Estados Unidos, Canadá, Australia y otros de Europa. Esto quiere decir que estamos en comunión con la Iglesia Ucraniana que existe en todo el mundo.

Por otro lado, vivimos en comunión con otras Iglesias Católicas. Aquí en la Argentina ella se manifiesta en la participación en la Conferencia Episcopal Argentina y a nivel mundial en la comunión de nuestra Iglesia con el Santo Padre.

De este modo se manifiesta la catolicidad de la Iglesia, es decir su universalidad: la única Iglesia de Cristo existe o se manifiesta en varios ritos, se encarna en varias culturas, en varias realidades humanas. Y estas encarnaciones y manifestaciones  de la Única Iglesia Católica son la expresión de la unidad en la pluralidad de la realidad humana.

_   ¿Qué significa su nombramiento como Obispo de Castra di Galba?

_  Soy el Obispo Auxiliar de nuestro Eparca, esto quiere decir del Obispo Ordinario de la Eparquia Ucraniana. Según una antigua tradición de toda la Iglesia Católica, cada obispo es nombrado para servir a una comunidad, tiene su sede en su diócesis o eparquia; y recibe el título de  donde ella existe.

El obispo auxiliar también recibe una sede titular y es nombrado para ayudar al obispo ordinario pero tiene que tener un lugar, una sede propia. Por eso recibe el titulo de una sede, de un lugar donde hoy no existe una comunidad cristiana. Por ejemplo: Castra di Galba que es una localidad del Norte de África, en Numidia,  donde existió una comunidad cristiana,  y en la memoria de la Iglesia, en su espacio administrativo, por las causas culturales, religiosas e históricas  se hizo una sede titular. Existe el titulo pero no la comunidad.

Galba es el nombre de un general del Imperio Romano y Castra se refiere a un campamento militar del Ejército Romano que existió, probablemente, en los primeros siglos del primer milenio. Ha sido una circunscripción eclesiástica para los militares romanos en el Norte de África, una colonia militar de aquella región. Hubo obispos nombrados para atender a esos fieles romanos, que existían en ese territorio en aquel  tiempo.

_     ¿Qué sintió cuando Su Santidad le nombró para esta misión fuera de su Patria natal?

_  Es difícil explicar los sentimientos. Sentí que estaba dentro de un proyecto de Dios manifestado por medio de su Santidad en su oficio de Pastor Supremo de la Iglesia, y que nuestra Eparquia esta dentro de este proyecto Salvífico del Señor.

Y bueno, es un sentimiento que te hace temblar, sentí que el Santo Padre me confiere un ministerio tremendo, muy importante, el cual se refiere a la salvación eterna de las almas, de las personas. Esto va más allá de toda fuerza humana; es el mismo Señor que va obrar en la historia de una persona humana.

_   Su excelencia, el Santo Padre Juan Pablo II se ha referido a que la Iglesia respira con ambos pulmones: el oriental y el occidental. ¿Qué considera que la Eparquía puede aportar al cristianismo en la Argentina?

_ Muchas veces, cuando se usa la expresión Iglesia Católica se piensa solo en la Iglesia de Rito Latino. La presencia de los Orientales Católicos es una manifestación de que la Iglesia Católica es algo mucho más grande que solo la Iglesia Romano Católica o Latina. Católico significa Universal, abierta a toda la humanidad, que acoge en su seno a todo el género humano. Y la presencia de una Iglesia Oriental Católica  es un signo claro de la catolicidad de la Iglesia en la Argentina.

Es también un llamado muy grande a las Iglesias Orientales no católicas. Fue un gran deseo de Su Santidad Juan Pablo II  la unidad de las Iglesias Cristianas; porque muchas veces los Ortodoxos o Católicos de Rito Latino se sienten muy cómodos en esta división y cuando la Iglesia comienza a necesitar  del otro pulmón, dejan de sentirse autosuficientes y aspiran la comunión universal. Por eso el Santo Padre Juan Pablo II dijo que hay que empezar a sentir la necesidad de respirar de modo pleno.

Después del Concilio Vaticano II, con esta aspiración hacia una comunión universal, se descubre el valor de la Tradición de las Iglesias Orientales y nosotros como una Iglesia profundamente Oriental, que conserva  su Tradición Bizantina,  podemos aportar mucho. Podemos hacer que también en la Argentina la Iglesia Católica sienta que tiene dos pulmones: el de Oriente y el de Occidente y aquí no se trata de un término geográfico.

En América Latina no estamos en occidente, sino en el Sur de la geografía. Decir oriental y occidental es referirnos a la Tradición: Una raíz muy importante de la Iglesia de Cristo.

_   ¿Qué cree que  la Eparquia puede ofrecer en lo espiritual, en lo litúrgico, y en lo teológico?

_ En nuestro Derecho Canónico para las Iglesias Orientales, aprobado por la Santa Sede, se dice que una Iglesia Sui Iuris, una iglesia Oriental,  tiene no solo su disciplina canónica propia sino su propia espiritualidad, su propia teología y vida litúrgica. Las verdades de la Iglesia Católica se viven, se expresan y se entienden de modo diferente.

Nosotros podemos aportar mucho a la solución de los problemas teológicos, espirituales y litúrgicos  de la Iglesia Católica de hoy y de la cultura Latinoamericana. Porque la Iglesia Católica está en continuo camino de inculturación de la Palabra de Dios. Hay que ser siempre mas entendidos, expresar antiguas verdades de la fe y del tesoro de la Iglesia en el lenguaje que la persona humana de la actualidad puede entender y recibir.
La Iglesia Oriental Católica tiene  su propio modo de expresar el Misterio de Dios, que es una riqueza. Estamos seguros de que nuestra tradición teológica, litúrgica y espiritual puede ayudar mucho a la Iglesia Católica en la Argentina en su camino misionero y de la nueva evangelización.

_   ¿Cuáles son las prioridades que se ha propuesto en el inicio de su Ministerio Episcopal?

_ Bueno, sobre todo como obispo me siento con el profundo deber de transmitir la fe,  que es el centro de la Tradición. Trasmitimos la experiencia de la presencia viva de Dios  Uno y Trino en la vida de la Iglesia. “Tradere” en Latín quiere decir transmitir, esa transmisión de fe incluye  la predicación del Evangelio, hablar de Dios a nuestra gente y enseñar la fe. Además, generar los nuevos hijos de la Iglesia por los sacramentos y también en el itinerario catequético, eso incluye la formación.

En este sentido un obispo puede ejercer su ministerio: enseñando, santificando y gobernando (dirigiendo) al pueblo.

_  Kenosis Comunicaciones trabaja en la difusión de la espiritualidad oriental y de sus valores. Y desde su sitio www.orientales.org.ar y con la Familia Basiliana Orante - virtual - se compromete a brindarle apoyo con oraciones y con lo que Usted o la Eparquia requieran, en actitud de obediencia a Su Excelencia, a fin de preservar la fidelidad a la doctrina y a la misión.     

_ Muchas gracias. Dios está  presente pero nosotros tenemos que manifestar Su presencia a través de nuestra vida humana.

Según la enseñanza de los Padres de la Iglesia, ésta  es una prolongación de la Encarnación del Señor. El cristianismo es una religión de la Encarnación.

Nosotros igual que María, Madre de la Iglesia, tenemos que ofrecer nuestra carne, nuestra humanidad por esa Obra de la Encarnación continua y manifestar la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en lo profundo de nuestra existencia humana. Eso quiere decir ser Iglesia.

_   La Familia Basiliana Orante nació, vive y crece con la Oración de Jesús, ¿Nos puede iluminar en este peregrinar con su palabra?

_  Hay una linda imagen de los Padres espirituales sobre la función de la Oración de Jesús: en el bautismo el Señor nos regala un destello -chispa- del fuego del Espíritu pero nosotros debemos soplar hasta hacer crecer la llama.

La oración del corazón es como el soplo del Espíritu que enciende el fuego interno de la persona humana, porque si el fuego no recibe oxigeno muere,  y con la Oración de Jesús, nosotros recibimos el oxigeno, un soplo del Espíritu para vivificar el fuego interior que nos da calor, ilumina y hace rezar.

 

Kenosis Comunicaciones

 

 

 

 

El nuevo catecismo de la Iglesia greco-católica ucraniana

 «Juan Pablo II afirmaba que cada Iglesia particular debería tener su propio catecismo incluido en el Catecismo católico»

Entrevista a Mons. Peter Stasiuk, obispo de la Iglesia greco-católica ucraniana de Australia y Nueva Zelanda.
Por Hna. Monica Jaciuk, o.s.b.m..

Teólogos y expertos de distintos países del mundo —Australia, Argentina, Brasil, Italia, Estados Unidos, Eslovaquia y Ucrania— han trabajado en la elaboración del primer catecismo para la Iglesia greco-católica ucraniana bajo el título Cristo Nuestra Pascua. El prelado responsable de este proyecto es el obispo australiano Peter Stasiuk, presidente de la comisión para la creación del Catecismo y titular de la diócesis greco-católica ucraniana de San Pedro y San Pablo con sede en Melbourne.

¿Cómo nace la iniciativa de crear un catecismo para la Iglesia greco-católica ucraniana?

—Desde hace años se han producido varios intentos de tener un catecismo propio para la Iglesia greco-católica ucraniana, como era el deseo del Metropolitano Andrés Sheptisky, pero no nos habíamos puesto manos a la obra. Eso repercutía en nuestra acción catequética, que se llevaba a cabo sin una identidad clara. No obstante, como éramos conscientes de que la gente necesitaba una orientación en sus vidas que les ayudase en su relación con Dios, hace unos años nos reunimos para elaborar el Libro de Moral de la Iglesia Greco Católica. Éramos un grupo de personas procedentes de diversas partes del mundo. El Libro de Moral, escrito inicialmente en ucraniano y ruso, y que ya se está traduciendo al inglés, tuvo muy buena acogida, y eso nos animó a plantearnos la necesidad de tener un catecismo propio. Creíamos importante ofrecer un documento que explicase quiénes somos, en qué creemos, cómo rezamos y cómo vivimos. En el año 2000 presentamos el proyecto al Sínodo de Obispos y éstos lo aprobaron. También me pidieron que coordinase este trabajo. El Catecismo Cristo Nuestra Pascua es muy interesante y necesario. Lo estamos preparando porque el Espíritu Santo está presente en nuestra Iglesia y es Él quien nos guía.

¿Por qué el Catecismo recibe el nombre de Cristo Nuestra Pascua?

—Es un catecismo pensado para aquellos a quienes Juan Pablo II ha llamado siempre cariñosamente «hermanos de oriente». Por lo tanto, está llamado a ser una exposición de la fe y la práctica de la Iglesia Católica Oriental. Cuando se observa la espiritualidad, la teología y la práctica del Oriente Cristiano es evidente que la Resurrección de Cristo, que se traduce como Pascua, constituye el centro o foco del año litúrgico. Así pues, en cierto sentido, la catequesis es una concreción de que la vida procede de la Resurrección y que sólo es posible gracias a ella.

En este caso, además, el catecismo está pensado para todos los fieles

Así es. El Catecismo de la Iglesia Católica fue elaborado sobre todo para los obispos y sacerdotes, pero decidimos que el nuestro debería ser destinado a todos los fieles de la Iglesia Greco-Católica, a los catequistas y a aquellos que buscan crecer en la fe. Es para todo aquel que se autodenomina greco-católico o católico-oriental, especialmente, para los fieles ucranianos católicos que están en su patria o esparcidos en diversos países del mundo. Durante uno de los encuentros de la comisión para la elaboración del catecismo contamos con la visita de Mons. Rafaello Martinelli, representante de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la fe y uno de los miembros de la comisión que elaboró el Catecismo de la Iglesia Católica. Él nos recordó unas palabras de Juan Pablo II que nosotros siempre hemos tenido muy presentes: «Cada Iglesia particular debería tener su propio catecismo incluido en el Catecismo Católico.» También el Cardenal Lubomyr Husar, arzobispo mayor de los ucranianos de Lviv y máximo responsable de nuestra Iglesia, ha  afirmado en diversas ocasiones que «debemos tener nuestro catecismo propio porque nuestra expresión de Dios, nuestra manera de vivir y de  rezar tienen distintas perspectivas».

—A grandes rasgos, ¿qué incluirá este catecismo como especificidad?

—La Sagrada Escritura, la Tradición, la Espiritualidad de los Iconos, los Santos Padres Orientales, la vida de los santos y todo lo que siempre ha profesado y vivido la Iglesia Católica Oriental, ha sido incluido en el Catecismo que estamos escribiendo. Este documento va a contener la esencia de nuestra fe pero cada eparquía —lo que en la Iglesia católica de occidente se conoce como diócesis— tiene la libertad para adaptarlos a usos particulares de la catequesis en sus diversos niveles y necesidades.

¿Espera que el nuevo catecismo dé muchos y buenos frutos?

Esperamos que sea usado por sacerdotes, catequistas y por todos aquellos fieles de fe Católica Oriental que deseen conocer más a fondo su herencia  espiritual. Será también de interés para los hermanos ortodoxos, y también para los católicos de rito latinos, que en su mayoría desconocen la existencia de la Iglesia Católica Oriental. Como mencionó Mons. Rafaello Martinelli, lo podrán usar en sus clases de estudio. Finalmente creemos que será de utilidad para los no creyentes, que podrán enriquecerse con él. Este es un catecismo para las personas de buena voluntad  que están buscando una respuesta de fe en lo que creemos, rezamos y vivimos.