Sierva de Dios Madre Sofronia Erdely, OSBM

Fundadora de las Hermanas Basilianas en Argentina. La Orden Basiliana tiene su origen en el siglo IV fundada por San Basilio, pero en Argentina comienza la Obra Basiliana con la Madre Sofronia en el año 1939.

Su  familia
Los papas de la Madre Sofronia… Nicolás Erdely y Juliana Arvaí, celebraron su boda matrimonial el 13 de mayo del año 1878, en una parroquia de Kozure en Yugoslavia, y
Dios los bendijo con doce hijos:  Cuatro fallecieron al nacer, y de los otros 6 uno fue sacerdote, y  dos fueron religiosas. La familia Erderly vivían como respetables cristianos y se destacaban por su profundo amor a DIOS y al prójimo.
Su apellido hace pensar origen en un origen croata pero eso se debe a que familias ucranianas que se radicaron en Yogoslavia – Kerestur debieron adoptar los apellidos de sus señores feudales.
Y en esa familia la Madre Sofronia nació el 10 de agosto de 1884. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la Iglesia Greco-católica San Nicolás de los Milagros.
 A los 16 años ingresa al noviciado de las hermanas basilianas en Slovita, Ucrania donde reinaba un espíritu de oración y disciplina que moldeaba en entrega a Dios, bondad, humildad y comprensión. Alli, el 21 de octubre de 1900, vistio el habito religioso y tomo el nombre de Sofronia.y comenzo el tiempo de noviciado canónico. El tiempo transcurrió muy pronto y el 2 de diciembre de 1901 hizo su entrega a Jesús emitiendo los votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia.

Llega a la argentina en el año 1939.
Falleció el 14 de octubre de 1961.

Perfil espiritual
Fue un persona muy justa, prudente y de gran discernimiento. Muy trabajadora. Amable, humilde, muy culta y gentil. Excelente pedagoga. Religiosa ejemplar. Extremadamente pobre y desprendida, su habitación era tan pobre que cuando murió no había que repartir.
En las paredes de su celda habían un crucifijo, una imagen del Sagrado Corazón  y otra de la Madre Santísima; y en la entrada un benditerio con agua bendita. Un costurero para zurcir la ropa, una cama, una mesita (escritorio), la Biblia y el rosario. Todo muy simple.
Fue muy obediente y pura de corazón, ideas  y sentimientos.

De atractivo  angelical.
Débil de salud, pero fuerte de espíritu.
De profunda oración contemplativa y absorta en Dios.

Desde niña se distinguía de las demas niñas y su piadosa madre decía: “mi hija no es parte de este mundo”. Sus compañeras que no comprendían su comportamiento, lo entendieron cuando ingreso al noviciado.
Formo su carácter según las enseñanzas de Jesús. Adquirió hábitos virtuosos, buscando las formas de brindarse la prójimo y, de un modo particular, a los más pobres y marginados. 

Su fe
Según los testimonios la percibían con una fe “inconmovible y en consecuencia nunca se la escuchó quejarse…esa fe demostraba especialmente en circunstancias difíciles. Frecuentemente decía. (Espero contra toda esperanza). Siempre vivía en la presencia de Dios y le urgía dar a conocer el amor Divino. No se desanimaba porque confiaba en la misericordia de Dios y en la protección de la Madre de Dios bajo la advocación del Perpetuo Socorro. Frecuentemente advertía que el pecado es la mayor ofensa a Dios.
Ansiaba que todos proclamen a Jesús como su Rey.
La recuerdan como quien aunaba maravillosamente la contemplación y el celo por el trabajo llevando adelante difíciles proyectos.

El secreto de su santidad: el amor
Su caridad llegaba al heroísmo.  Era frecuente oírla  hablar del amor a Dios y al prójimo. Su afirmación favorita era: “El secreto de la santidad es el amor”.
Amaba tanto a Dios que se ofreció como víctima de amor para reparar ante Dios los pecados de otros.
Siempre repetía: “mi Dios y mi todo. Jesús se Tú el alma de mi alma”.
Y cuidaba de que Dios no fuese ofendido incluso dentro del Monasterio, al que consideraba casa de Dios. Repetia: “Dios lo ve y lo sabe todo”.
Tenía especial devoción a la Eucaristía, fuente de toda gracia y del Amor de Dios. Con inmensa devoción se acercaba a recibir la Comunión y muchas veces se pasaba horas de rodillas frente al Sagrario en adoración.
Su exquisita caridad hacía que se preocupara constantemente por los demás, los de cerca y los de lejos. Sufria con los inmigrantes. Ella percibia las necesidades y problemas de los demás y trataba de  resolverlos. Se hacia querer mucho porque ella quería muchísimo.
Su bondad era una atracción o elevación a Dios. Sus consejos era sanadores.  Cada noche se la oía decir: “Te alabo  Señor por el día que he vivido”.
Gracias y curaciones
Muchas ex alumnas han dicho que al vivir graves situaciones familiares o problemas de educacion de sus hijos o salud, invocando a la Madre Sofronia han obtenido inmediatamente  ayuda.
La sra Ana K. de S. ha relatado emocionada la ayuda de la Madre Sofronia en un juicio injusto que su marido tenia por un accidente de tránsito a causa de un problema visual. Dicho asunto fue resuelto con prontitud y sin consecuencias negativas para el.
Si deseas conocer más acerca de la Madre, escribe a kenosiscomunicaciones@gmail.com

Oración para pedir alguna gracia por su intercesión
Trinidad Santa, un solo Dios, te doy gracias porque miraste con predilección a tu Sierva Sofronia Serafina Erderly, religiosa de  la Orden Basiliana, quien con su vida llena de amor, sacrificio y oración se entregó con ardiente celo apostólico al servicio de la Iglesia y de todos los hermanos necesitados.
Padre Nuestro, humildemente te imploro que  glorifiques a tu fiel hija, para que el testimonio de su vida, su humildad, su pereza y compromiso Evangélico siga siendo para nosotros hoy, un ejemplo que nos lleve a Ti, Dios nuestro.
Por su intercesión, te pido que me concedas la gracia de ………………
Todo sea para Tu mayor Gloria y Alabanza. Amén.
(Si alguien obtiene alguna gracia por intercesión, rogamos comunicar a kenosiscomunicaciones@gmail.com)

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