Solemnidad de la Dormición de la Madre de Dios

El Icono de la Dormición no tiene su relato bíblico. La fuente de inspiración podría ser el Magníficat o algunos de los textos del Cantar de los Cantares. Encontramos una simetría entre la Ascensión del Señor y la Asunción de la Virgen: ambos se elevan al cielo – Cristo por su propio poder, la Virgen por la gracia divina.
Esta fiesta cierra el ciclo anual del Calendario Litúrgico Bizantino. La Dormición es el último de los misterios de la vida y dentro del iconostasio del templo se lo ubica como un icono que resume la esperanza de los cristianos. (Luego el Calendario Litúrgico, que comienza el 1 de setiembre, tiene como primer gran fiesta la Natividad de la Madre, 8 de setiembre).

Revestida de su manto púrpura y con las tres estrellas de virginidad, la Virgen descansa sobre un catafalco cuidadosamente adornado. A su alrededor, un mundo de personajes: ángeles que llevan luces e incienso, los apóstoles reunidos junto al féretro miran a la Virgen Santísima con melancolía y esperanza. Al lado de los ángeles y de los apóstoles vemos una representación de padres y obispos de la Iglesia. En el centro aparece Cristo resucitado y glorioso, solemne y majestuoso, llevando en sus brazos a una criatura vestida de blanco.
Es una niña envuelta en pañales. Imagen al revés de la que la Virgen Madre de Dios lleva en sus brazos, un niño-adulto: Así la Virgen Madre es la tierra que acoge el Cielo, la humanidad que recibe en la tierra la divinidad. Y Cristo, que en el icono de la dormición acoge en sus brazos a la Virgen como una niña, es el cielo que acoge a la tierra, el Hijo que hace a la Madre partícipe de su gloria, la divinidad que recibe en el cielo la humanidad.

Se ha cumplido el misterio: Dios se hace hombre para que el hombre se divinice. El cielo ha bajado a la tierra para que ésta suba al cielo.

Bendición de flores

Y “como agradable aroma de fragancia espiritual” cuenta la Tradición que tres días después del entierro de la Madre de Dios, llegó a Jerusalén el Apóstol Tomás que no pudo arribar a tiempo. Se entristeció mucho por no haber podido despedirse de la Virgen María y, con gran sentimiento, expresó su deseo de venerar Su purísimo cuerpo. Cuando se abrió la gruta donde fue sepultada la Santísima Virgen María, Su cuerpo no fue encontrado y sólo quedaron las mantas funerarias y flores. Al anochecer, mientras los apóstoles rezaban, oyeron un canto angelical y al levantar la vista pudieron ver a la Virgen María suspendida en el aire, rodeada de ángeles y envuelta en un brillo de gloria celestial y decía: «¡Alégrense! ¡Estaré con ustedes todos los días!» Esta solemnidad proclama que María ha sido recibida por Dios en su Reino en la plenitud de su existencia espiritual y corporal.

Entonces, hoy la Iglesia Bizantina bendice flores y hierbas que son usadas con carácter medicinal.

También, hace pocos días, en la Fiesta de la Transfiguración la iglesia hizo la bendición de frutos con la connotación de agradecer a Dios por los dones de la tierra y también recordando que si contamos con buenas obras, frutos espirituales de gratitud y una vida Transfigurada en Jesús, la muerte puede ser un paso, como de una dormición, y que lindo si nos da su mano nuestra Madre – Co-redentora.

(Esta es una fiesta solemne y día de precepto, es decir indicado para participar de la Santa Misa o Divina Liturgia. Los animo a todos rezar hoy en Santo Rosario y, si lo desean en con el corazón, consagrarse a Mamá María. Y tendrán salud espiritual y paz).

Unidos en oraciones, Hna Monica Jaciuk, OSBM

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